miércoles, 15 de diciembre de 2010

CARRETERA DE ALMERIA

En esta ocasión no voy a reflejar ningún concepto, idea, inquietud o pensamiento de mi procedencia. Voy a limitarme a exponer algunos testimonios de varios testigos, entonces niños, de lo que un febrero de 1937 aconteció en nuestra provincia………

                                                       Natalia y Maruja Montasaroa. Tenían 14 y 13 años cuando en febrero de 1937, las tropas llamadas nacionales, italianas y la aviación alemana asaltaron la ciudad de Málaga sembrando el terror entre la población civil. Teníamos miedo porque oíamos a Queipo de Llano por la radio, que decía: “Malagueños, maricones, ponedle pantalones a la luna…”. Salimos el día 7, que era domingo de carnaval, a las diez de la noche, siempre fuimos andando hasta que llegamos a Maro, el miércoles. La carretera estaba llena de gente. Nos alimentábamos de lechugas y cañadú que mi padre iba cortando. Nos dolían las mandíbulas de tanto masticar....

Durante todos los días del camino dos barcos nos estuvieron bombardeando, mucha gente murió. No se me olvidará nunca una mujer con un niño pequeño en brazos; habían disparado desde el barco un proyectil y las piedras que saltaron le dieron a la mujer en la cara. Ella quedó muerta con el niño en brazos, al que no le pasó nada.  La última noche, mientras íbamos andando, vi a lo lejos detrás de nosotros muchas luces.... al día siguiente nos dijeron que eran italianos, que estaban muy cerca. La gente se escondió en el monte. Desde los tanques disparaban con las ametralladoras a todas partes......pasaron los tanques italianos..... cuando volvimos a la carretera, una mujer escondida en la cuneta había sido aplastada por los tanques. Ya no tenía sentido seguir adelante porque los nacionales habían cortado la carretera de Motril.

Comenzamos el regreso a Málaga. Por la carretera vimos muchos muertos. Milicianos ahorcados, una familia entera (el padre miliciano, la madre y tres niños) con tiros en la cabeza; muchos prefirieron suicidarse y dar muerte a su familia antes de caer en manos de los nacionales.
Cuando llegamos a Málaga muchos fueron encerrados en un barco que había en el puerto y a otros tantos los fusilaron.....

Miguel Escalona Quesada.Tenía 10 años, cuando los nacionales bombardearon Los Manantiales del Agua de Torremolinos porque con ellos se abastecía a Málaga. Cuenta que eran ochenta niños venidos del Colegio Municipal de Huérfanos de Torremolinos: “Esperábamos en la acera a que llegaran unos autobuses del Socorro Rojo que nos iban a trasladar hasta AlmeríA. En ese momento, alguien dió la alarma y apareció un avión que, siguiendo la línea de la carretera, ametrallaba y bombardeaba a baja altura con bombas incendiarias".

Muchos salimos corriendo, otros prefirieron quedarse en el autobús para no perder la plaza hasta Almería. Cuando el avión se marchó después de hacer varias pasadas, volvimos y encontramos nuestros equipajes y los autobuses ardiendo; los que se quedaron estaban muertos, y de los ochenta niños que éramos del orfanato nos juntamos diez....... los diez, juntos y solos, nos fuimos hasta Almería. Tardamos una semana, casi siempre campo a través, alejados de la línea de la costa, pues los barcos no paraban de bombardear. Pasamos mucha hambre, caminábamos descalzos y por las noches dormíamos apretados unos contra otros, pues hacía frío y había humedad de levante. Pasamos muchas calamidades.......nunca he olvidado a aquella mujer que herida por un obús, en medio de un charco de sangre, amamantaba y abrazaba a su hijo de dos meses.

En Aguadulce, nos recogieron en un camión unos marineros de un barco fondeado en el puerto. Llegamos a Almería, preguntamos por el Socorro Rojo y se hicieron cargo de nosotros. Todavía sufrimos otro terrible bombardeo sobre Almería. A los pocos días nos llevaron a Barcelona. Cuando dos años más tarde se produjo la retirada general de Cataluña, también en febrero, me pasó lo mismo que cuando salí de Málaga; bombardearon la casa en que estábamos refugiados y nos salvamos de milagro. Volvimos a ver personas y animales muertos en la huída, cerraron la frontera de Le Perthus y allí todos agolpados no nos dejaban pasar.  Cuando pudimos entrar en Francia nos llevaron cerca de Angoulème a un campo de concentración.  Volví a casa en agosto de 1939, ya tenía 13 años. Mi vuelta fue un acontecimiento, había medio pueblo detrás de mí. Pero mi hermano estaba en la cárcel condenado a muerte, a mi madre y a mis cuatro hermanas las habían pelado y les habían dado aceite de ricino. Sólo de la calle al lado de Mica, habían fusilado a diez. Eran gente noble, trabajadora y sencilla. A María la Calderota le fusilaron sus tres hijos, no volvió a comer y se murió de pena.



Según las estimaciones realizadas, se calcula que entre 15.000 y 150.000 fueron los malagueños huidos por la carretera de Almería dejando un número de muertos aproximados en el camino entre 3 y 5000 ciudadanos, más alla de los 20.000 fusilados de aquellos que se quedaron en la capital.

6 comentarios:

  1. Me encanta como escribes, pero como bien dices esto sucedió en plena guerra. Hay testimonios similares por ambos bandos, diferente seria contar lo que pasó al finalizar la guerra.
    Y para aumentar la información, este fue la primera vez que la población civil fue atacada y no en Guernica como mucha gente cree, de hecho unas de las interpretaciones del Guernica de Picasso es que el pintor pensaba en Málaga cuando lo pintó.
    Y después de este rollo que he soltado, decirte que encontré tu blog por casualidad y me encanta. Saludos.
    Una historiadora.

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  2. Qué historias. Ambas son escalofriantes, pero la de Miguel es terrible. Diez niños a la deriva, descalzos, en el frío, sin comer durante una semana y a la espera de un alma que se apiade de ellos.

    Estas sí que son historias de vida, niños con ganas de vivir que deben pagar por los crímenes que cometemos los adultos. Y pensar que aún hoy suceden estas cosas, lamentablemente.

    Me alegra conocer un pedacito de tu lugar. Gracias por compartirlo.

    Un beso grande, Dani. Que tengas un lindo jueves.

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  3. En guerras del orden que sea, independiente del bando, los que realmente sufrieron, sufren y seguirán sufriendo serán siempre los civiles inocentes que, en medio de todo esto, bastante tienen con sostenerse en pie y sobrevivir.
    Al final, más alla de vencedores o vencidos, de miles de muertos, de familias rotas...... detrás de todo quedan los testimonios de quienes lograron salvar sus vidas, los cuales han de servirnos como puntos de reflexiones personales y colectivos con idea de que jamás algo así pueda volver a suceder.

    Anónima, me alegro de que hayas descubierto este humilde rincón y hayas decidido participar en él. Al hilo de lo que dices sobre Guernika, si has estado allí habrás podido comprobar lo presente que está en todo el pueblo y en sus habitantes lo sucedido allí.
    Un placer.

    Chica de la farmacia, la alegría es mutua. Te agradezco que quieras conocer lo que desde este rincón se cuenta. Un beso enorme para tí tambien. Que tengas un buen día.

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  4. Espeluznante.

    Suelo salir a correr por la zona del Peñón del Cuervo, y el camino que va junto al mar se llama ahora Paseo de los Canadienses, en memoria de soldados canadienses y del doctor Norman bethune, que nos echaron una mano.

    http://minimono.tumblr.com/post/1602049190/paseo-de-los-canadienses

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  5. He leido extractos del relato de Norman Bethune: " El crimen de la carretera Málaga-Almería". Increible todo lo que sucedió allí. A veces da miedo pensar las barbaridades que los seres humanos somos capaces de cometer.

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